11 mayo 2006
0-4
Qué lástima que no comparta estos comportamientos tribales, levantarme de mi lugar de trabajo y escaquearme de vez en cuando para comentar los goles de mis ídolos del balón.
“- ¿Por qué me duelen los ojos?. – Porque no los habías usado nunca” Conversación entre Neo y Morfeo en Matrix.
5 mayo 2006
Desidia
He bautizado al nuevo jefe con el nombre de Desidia porque es una palabra que, según parece, le encanta usar. Durante una jugosa conversación que mantuvimos hace un par de días respecto al nuevo puesto que he ocupado y durante la cuál le manifesté mi descontento, la usó. Se la he oído usar en otras ocasiones en conversaciones con otros compañeros y conmigo mismo en otra ocasión. Según parece, el ocupar este nuevo puesto es menos propicio para la desidia, porque como no se levanta la cabeza en todo el día de la pantalla y no se para de currar, no hay tiempo para aburrirse. Me dijo en la conversación que, o esto o que tenía una gran pila de folios con currículums de gente dándose tortas por entrar a trabajar aquí. El caso es que no le falta razón, la gente es muy violenta y se pega por cualquier cosa. LLevo tres días en el puesto y me doy cuenta de que es el único sitio donde hay tres personas constantemente trabajando cuando en el resto de sitios son dos. No hay un volumen de trabajo tal como para que se necesite una persona más y por conversaciones que he oído, deduzco que esta forma de trabajar aquí, concretamente aquí, es un chollo que se han montado los tres que estaban. Cuando le pille el truco a esto y no tengamos que llamar por teléfono, podré dedicarme más a actividades desidiosas y menos al trabajo, que esto, a la larga, termina por matar. Editado a las 12:08. Ya nos han puesto horarios como al resto de cmopañeros, ya no tenemos que estar todos los días de turno partido. Si ahora quitan lo de tener que llamar a todos los clientes, será un triunfo.
Por mi parte y como los que me conocen saben, pongo todo mi empeño en adaptarme, aprender, resolver problemas y trabajar lo mejor posible, (para eso me pagan), pero mantengo la esperanza en un mundo mejor y si no el mundo entero, por lo menos el mío, que es el mismo, pero cada uno lo ve distinto.
Trato de recuperar la ilusión por las cosas que me gustan porque siento que, a base de costumbre y adoctrinamiento laboral brutal, he perdido parte de interés por cosas que antes eran motor de mi vida. Espero que sea esto que explico y no eso que llaman madurez, porque esas cosas que me gustaban, me ilusionaban, no se están reemplazando por otras nuevas. Espero que esto pase pronto, ya, y poder volver a una vida más ordenada a mi manera y no a la de los demás y renovada de cosas nuevas y para ello trabajaré. Leo de vez en cuando y con más frecuencia en voz alta y desempolvaré el micrófono que compré hace unos años para practicar dicción y lectura y esas cosas.
“R Tape Loading Error” (Mensaje de error de carga desde dispositivo de cinta en los ZX Spectrum)
2 mayo 2006
… y empieza la semana.
A las cuatro, cuando venga El que se la repamfimfla, gastaré mi último cartucho y le llamaré por teléfono a ver si va a hacer lo que decía que iba a hacer: hablar con el delegado de la empresa para que éste hable con nuestro nuevo jefe para que nos dejen quietecitos de una puta vez y que si cambiaban a álguien fuese el amigo pámfilo que tengo a mi izquierda. Pámfilo es uno de esos seres humanos que tienen su sitio completamente lleno de papeles recortados de A4, postits. Tiene números de teléfono que no se usan desde hace dos años o de personas que ya no trabajan hace otros dos, el calendario laboral anual del edificio que a nosotros nos da igual porque no nos regimos por él, usuarios y contraseñas a sitios web de aplicaciones, un termómetro, papel higiénico. Eso sí, nos viene muy bien que Pámfilo tenga todos esos datos, porque tiene de todo y una vez al año, como mucho, te hace falta un número de alguien y Pámfilo puede ayudarte. Creo que es para lo único que sirve, a parte de recaudar el dinero para las quinielas, bonolotos y otros depósitos de esperanza a los que yo ya me he apuntado. Lo que me cabrea es su actitud. Es la típica persona acostumbrada a aprender las cosas de memoria, sin comprenderlas, al que le explicas algo y, antes de que empieces, ya ha tomado nota de cuatro cosas que tiene que anotar, una detrás de otra para, como él dice, “no se me olviden”. No sabe que si comprende el proceso por el que se llega ahí, no necesita aprenderlo de memoria. Al Pámfilo este lo tienen ya aquí perenne desde hace más de dos años, mientras que casi al resto de los que trabajamos aquí, nos han cambiado ya dos o tres veces. Esta es mi baza, porque El que se la repamfimfla quiere que lo quiten de enmedio y con suerte me quedo donde estoy. El nuevo jefe alega que a Pámfilo no se le puede cambiar porque a su edad, creo que anda por los cincuenta y pico o cuarenta y muchos, los cambios le sientan mal. ¡Joder! ¿y a la mía no?, ¿es que, a caso, yo no tengo vida, pareja, hija, casa, aficiones?.
El que viene a ocupar mi puesto, resulta que últimamente no rinde como debe según el jefe nuevo, así que le van a dar un cambio a ver cómo reacciona. Casualmente, el que está en la delegación y con quién tratamos a diario, es su tío. Me dijo el jefe nuevo que esto no obedecía a ningún favoritismo, así que debe ser verdad y lo hacen únicamente para estimularle y que el chaval reaccione. Su tío, con quién tengo cierta confianza, me confirma esto.
Los cambios no nos gustan a nadie, pero en mi caso, el cambio, aunque fuese para mejor, en este momento no lo quiero. LLevo un año de muchos cambios e incidentes de los que necesito recuperarme y descansar y ahora que estaba mejor, ¡ZAS!, llega la puta vida con sus inventos y experimentos y me toca a mí. Reconozco que yo no soy un empleado modélico ni trabajador nato o ejemplar, no tengo querencia ni amor por el trabajo que hago, ni orgullo, pero empiezo a sospechar que mi empresa tampoco es así. No es una empresa modélica ni tiene miramientos con sus empleados, por lo menos con algunos no, claro.
Siempre se puede interpretar esto como una pataleta de niño mal criado, inadaptado y vago, al que no le dejan jugar, pero a mi edad ya no soy un niño, tengo facilidad de apadtación y no soy ningún vago. Lo que me pasa, es que creo que este trabajo es una mierda, como tantos y tantos otros y que me gustaría cambiar, encontrar algo mejor pagado, donde eche menos horas esté mejor considerado y conviva con compañeros de verdad en un buen ambiente de trabajo. ¡Ah!, ¿que eso no existe?, vaya, qué decepción. Si esa empresa existiese, sólo podría tener un nombre: Utopía. Lo de ahora suena más a lo contrario, distopía.
“Es horrible pensar cómo tanta gente cree que no puede aprender, y cómo más gente aún cree que el aprender es difícil. Muad’dib sabía que cada experiencia lleva en sí misma su lección” – De ” La humanidad de Muad’Dib ” por la Princesa Irulan.
24 abril 2006
… ¡y parió la abuela!
Hablando de días, llevaba varios rondando por mi cabeza la idea de escribir algo respecto a la empresa en la que trabajo y qué mejor oportunidad que esta para hacerlo. Es genial, maravilloso el comprobar que lo mejor que se puede vender y forrarte haciéndolo es humo. Aquí venden mucho humo, sí y si lo venden es porque la gente lo compra para revendérselo más caro a otro comprador de humo. Entre esta humareda siempre sale algún que otro proyecto, claro, una presa por aquí, un puente por acullá pero salen un poco… ¿cómo diría yo? diferentes a lo que el cliente se cree que es.
En definitiva, que me han jodido. He estado hablando con el nuevo jefe para comentarle mi descontento con esto del cambio de provincia y me ha comentado que el tema de los horarios lo quiere volver a estructurar para que todas las provincias tengamos los mismos horarios de trabajo en la medida de lo posible, claro. Y yo voy y me lo creo. Cada vez que llega un jefe nuevo nos joden vivos a unos cuantos y eso que el anterior, a la pregunta de si pensaba cambiar muchas cosas dijo que no, que para nada y a los dos meses cambió al noventa por ciento del personal de provincia, yo entre ellos.
Editado el 29 de abril de 2006
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El próximo martes me incorporaré a la nueva provincia. Ya he estado una tarde trabajando ahí y lo detesto. Tengo que llamar por teléfono a todos los clientes para saber si ha quedado el trabajo bien hecho. Es decir, tenemos que hacer de policía investigando si los que tienen que hacer bien su trabajo lo hacen o no bien. Vamos, como niños chicos. El lunes o el martes llamaré a mi amigo Daniel, que tiene un almacén y al que le informaticé un poco el negocio, a ver si le intereso para currar. Si eso no sale, casi que prefiero obtener la titulación necesaria para poder portar armas y así poder trabajar en una empresa de seguridad. Creo que estas dos alternativas son infinitamente mejores que continuar trabajando en este puesto de mierda al que me mandan. He intentado interceder a través de un tercero, mi amigo Javi, para tratar de deshacer el cambio que me obliga a cambiar de provincia pero no va a dar resultado alguno mi plan, mi amigo no ha podido hacer nada; ya hizo bastante en su momento… De momento, los horarios se van a cambiar, de estar todos los días de turno partido a horarios más normales como tenemos ahora los que llevamos Sevilla y otras provincias. Siendo así, por lo menos no estaré todo el santo día en el trabajo, pero sí tendré que hacer eso de llamar por teléfono. Según tengo entendido, nuestro cliente, uno muy grande y poderoso, nos tiene prohibido que llamemos a sus clientes, pero aquí les da lo mismo; se la repamflinfla totalmente. Total, ni que fuera eso lo único que se pasan por el forro de lo que les dice nuestro cliente que no podemos hacer y hacemos. Pero ellos también venden humo, empate.
He pensado informarme a ver qué tiempo tendría cotizado a la Seguridad Social para poder quedarme un tiempo en paro y cobrar por primera vez unos mese de subsidio de desempleo. A lo mejor resulta que no es tan malo como dicen eso de no tener qué hacer y vivir de la ubre des estado un tiempo. Eso tampoco lo veo como alternativa plausible, no creo que me siente bien haciendo el vago sin dar un palo al agua, ¿o sí?.
Me veo a mí mismo sentado mirando la pantalla del ordenador y haciendo el trabajo tratando de no pensar en lo que estoy haciendo, tratando de evadir mis pensamientos para no darme cuenta de lo que hago. Alienado así, puede que me sea mucho más llevadero el tiempo que tenga que estar en ese puesto. Qué razón tenía mi amigo José Carlos cuando afirmaba que él, si pudiera, sería amo de casa. Otro día explicaré el por qué, pero empiezo a pensar como él.
Ojalá mis sueños se cumplan un día, ahora sólo me falta recuperar la ilusión en ellos.
21 abril 2006
1984 (y II)
Guardaré este libro con cariño y procuraré tener siempre presente Winston y Julia y sobre todo a O’Brien, que en esta vida hay muchos, demasiados.
“2+2=5″
P.D.: T0n1x, te estará esperando aquí en casa, para cuando vuelvas.
19 abril 2006
Apatía.
Estoy cansado, realmente cansado, sé que todavía aguantaría más, pero no quiero. Ya nada me apetece, nada me gusta, nada me apasiona y pocas cosas me importan por no decir sólo una. No puedo decir nada a nadie porque todos suponen que soy fuerte y frío y todos me suponen una coraza de piedra y acero. Sé que publicar esto aquí, tendrá consecuencias más negativas que positivas, pero necesito contarlo, aunque sea aquí.
En fin, ya se me pasará o al menos, eso espero.
Aquí debería ir alguna frase inteligente, extracto de algún libro, letra de hermosa canción, pensamiento elocuente o aforismo afortunado…
18 abril 2006
1984.

Es el título de una novela de George Orwell que a día de hoy estoy leyendo. Publicada un año antes de su muerte en 1950, es su obra cúlmen para muchos. Había oído hablar de ella cientos de veces en Barrapunto y ya me picaba el gusanillo desde entonces.
La novela trata sobre la vida de un ser humano común y corriente en una sociedad en la que pensar está mal visto; tanto que te cuesta la muerte. No me es posible escribir sobre 1984 sin desvelar detalles que, para alguien que quiera leerla, sirven para reventar el final. Aunque, por otra parte, creo que no debe ser lo más interesante de la novela. Aun no he llegado al final.
Me ha llamado poderosamente la atención, entre otras cosas, un párrafo del libro que paso a transcribir a continuación.
“Todas las creencias, costumbres, aficiones, emociones y actitudes mentales que caracterizan a nuestro tiempo, sirven para sostener la mística del Partido y evitar que la naturaleza de la sociedad actual sea percibida por la masa.“
Lo he extraido del capítulo primero “La ignorancia es la fuerza” de “El Libro” de Goldstein, en el que se explica cómo y por qué ha llegado la sociedad a esa situación. Es espeluznante la similitud entre esa y nuestra sociedad actual; no por nada se dice aquello de Sociedad Orweliana
“Dejados aparte, continuarán, de generación en generación y de siglo en siglo, trabajando, procreando y muriendo, no sólo sin sentir impulsos de rebelarse, sino sin la facultad de comprender que el mundo podría ser diferente de lo que es.“
Como una letanía, las reacciones del ser humano ante la falta de estímulos, son repetidas en las consignas del Partido, que aparecen en muchas ocasiones en la novela y que reflejan, precisamente, lo que al principio decía sobre el no pensar y el entumecimiento que provoca esta actitud si se realiza de forma continuada. O mejor dicho, si no se realiza.
Estoy a punto de terminar la lectura de esta novela y ya contaré algo más cuando la termine; de momento, recomiendo su lectura.
“La tierra es plana; una vez más, la ignorancia es felicidad” (El Aviador Dro y sus obreros especializados)
12 abril 2006
El Señor de los Anillos. La comunidad del anillo.

¡Estoy mayor Gandalf! Sé que no lo aparento, pero ya lo siento en mi corazón. Me siento frágil, disperso como mantequilla huntada sobre demasiado pan. Necesito vacaciones. Unas buenas vacaciones, y no espero volver. La verdad, no pienso hacerlo.
11 abril 2006
Semana Santa.
Por si no me había dado cuenta, ha comenzado la Semana Santa de Sevilla. Fiesta aplaudida por muchos, tanto sevillanos como de fuera de Sevilla y de tradición centenaria que, durante una semana, los tiene boquiabiertos a todos contemplando las tan esmeradamente talladas figuras, portadas y mecidas por costaleros bajo los pasos. Pasos de vírgenes enrejadas en plata, enjolladas, diamantes y capas bordades en oro. Todo un ejemplo de humildad. ¡Que suene la música!. Todos a la calle a ver este bochornoso espectáculo.
Otra vez más, las normas no son iguales para todos: ahora, durante la puñetara Semana Santa, la gente puede aparcar el coche donde le salga de las narices, tomar algo en un bar es más caro que hace cuatro días, la gente puede ir en manadas haciendo ruido a las dos de la madrugada, no hay forma de llegar a mi casa cuando salgo de trabajar y tengo que desplazarme en atestados autobuses que no llegan hasta donde yo voy por aquello de estar las calles cortadas para que pasen cientos de nazarenos, las bandas y la marea humana. No terminan aquí las cosas malas, seguro que hay más. Más no haré de este comentario una sarta de quejas si puedo evitarlo y si es que no lo he hecho ya.
Dentro de poco tiempo y con esto de la cultura multiracial de los cojones, que no es otra cosa que meternos a los inmigrantes hasta que, por huevos, nos acostumbremos a ser colonizados, tendremos que soportar más ritos, fiestas y cortes de tráfico por alguna celebración musulmana, algún rito religioso africano y saben sus dioses por qué… El tiempo lo cura todo, pero tambien crea tradiciones a base de repetir un mismo rito en el trascurso de los años. La mayoría de estas llamadas tradiciones no son más que maldiciones; algo con lo que hay que cargar mientras no se rompa el maleficio que las creó. El maleficio es la religión, algo tan arraigado ya en nosotros que no podrá ser roto ya que, por otra parte, el ser humano necesita mentiras para no ver la verdad.
Que se vayan a un descampado a hacer el indio con sus capirotes, sus cornetas, sus cirios y su hipocresía. Yo no quiero ni verlo y mucho menos sufrirlo.
8 abril 2006
Cosas que pasan.
“A cuenta de prometer el reino de los cielos, algunos vivillos, lo que están haciendo es su propio cielo, particular, en la Tierra. Compre un pedazo de cielo pagando la cuota mensual. ¡Salve Regina!” (La Polla records)

